lunes, 31 de octubre de 2016

Amenaza de Populismo Politico

Estamos frente a una grave tendencia política

EL “POPULISMO” QUE VIENE

Rogelio Martínez Vera

Hace muchos años tuvimos dos sexenios de un “populismo” a ultranza en los cuales, a los mexicanos nos fue como “en feria”. En efecto, los sexenios de Echeverría y de López Portillo se caracterizaron por practicar al extremo la tesis estatista, que nos llevó rápidamente al desastre económico. No creo que ese sea el camino para nuestro país. El estatismo fue practicado en el pasado reciente en Europa, en la Italia de Mussolini, en la Alemania de Hitler y en la España de Francisco Franco y les fue muy mal a estos países. Ya México en cierta forma había acudido a esos procedimientos en la dictadura de Porfirio Díaz, que nunca sacó a los pobres de su postración, sino que, por el contrario, los sumió a niveles muy cercanos a la esclavitud laboral (los famosos peones “acasillados” de las haciendas y los trabajadores de empresas privadas, que estaban carentes de todo derecho (recordemos a los trabajadores de Cananea y Río Blanco). Todo esto lo veía muy bien el gobernante Díaz, porque consideraba que lo que México necesitaba era: “orden, producción y progreso”

En época reciente, -de la cual, muchos nos acordamos por haberla vivido-, con el mito de ayudar a las clases populares a ser iguales frente a los ricos, a tener los mismos privilegios y aún, mejores derechos, el Poder Público se apoderó de la dirección y a veces, como sucedió en la llamada “Docena Trágica”, de Echeverría y López Portillo, de numerosas unidades económicas de producción y de servicios, con el pretexto de que en manos del Estado, esa riqueza, podría ser mejor y más equitativamente distribuida. Craso error. Aumentó espectacularmente el número de pobres en el país, en la medida en que las llamadas “empresas del Estado”, enriquecieron grandemente a los burócratas de alto nivel que se encargaron de explotarlas para su propio beneficio y el de quienes los habían designado ahí. El efecto que se produjo hacía la población, fue totalmente contrario (recordemos en pleno auge populista, que un encumbrado político se atrevió a decir que: “Un político pobre, es un pobre político”. Esta frase le dio paternidad a la corrupción gubernamental, identidad y “razón de ser”. En lo sucesivo, ya nadie quiere ser un político pobre.

¿Con el candidato populista que se proyecta para el futuro cercano del sexenio 2018-2024, volveremos a caer en los mismos errores del pasado?

El estatismo (dirección económica absoluta en manos del estado), no ha arrojado nunca buenos dividendos. El estatismo es peor que el liberalismo y desde luego que el neoliberalismo. Esta es una tesis aún más dañosa que el mismo socialismo, porque se coloca en una escala intermedia en la que los oscuros intereses de los gobernantes, se ocultan bajo el disfraz del “Bien del Pueblo”; peor aún, si a esto se le agrega el “populismo”, que es una degeneración de aquél, se cae en la nefasta demagogia.

¿Con quienes piensa gobernar el “moreno?. Seguramente con Ponce, el Tesorero del D.F., cuando este personaje fue jefe de gobierno, que fue sorprendido derrochando en las mesas de los casinos en Las Vegas, los dineros de los contribuyentes. ¿Seguramente con Bejarano, el ”Señor de las Ligas”? Que fue filmado recibiendo sobornos de un empresario y que guardó en una maleta el abultado número de billetes?

¿O seguramente será llamado a su lado al señor Ebrard (el “Carnal” Marcelo), quien está autoexiliado en Francia, por temor a que lo consignen penalmente por cuantiosas sumas de dinero que -dicen-, que se malgastaron, cuando fue Jefe de Gobierno en el D.F.? O, ¿Acaso invite también a colaborar a Clara Brugada, la matrona de Iztapalapa o a “Juanito”, de inolvidable y triste memoria?

En fin, el señor de “Morena” está rodeado de algunos más, como el señor César Yáñez -de todas las confianzas del viejo líder-, presunto responsable del delito de tráfico de influencias, y de otras “preciadas joyas” Imaginémonos un gobierno integrado con estos especímenes y otros más, igualmente ávidos, que ya no desean se políticos pobres.

Aunque arribe a la Presidencia de la República un Presidente “populista” (la degeneración más cruel del estatismo), guiado por un falso optimismo de los desheredados, que son mayoría en este sufrido país, tendrá éste, que cambiar numerosos ordenamientos legales que están vigentes y para ello, necesitaría la presencia de un Congreso afín a él. No creo que lo logre. Los “morenos” carecen afortunadamente de la fuerza política suficiente para imponerse por número en las cámaras y esto, esto nos puede salvar de otra oleada “populista”, como la que sufrimos en los años setenta, de infausta memoria. Ojalá y esté yo en lo cierto.

Ahora bien, como están, como se presentan los otros precandidatos a la presidencia de la Republica, creo que el viejito “morenazo” es la opción menos peor; todo será cuestión de acotarlo, vigilarlo y exigirle. No se trata de destruir, sino de reconstruir un país sumamente dañado por los malos gobernantes y por las malas prácticas gubernamentales. O, ustedes, como ven las cosas, queridos lectores?

Espero que a pesar de su edad, nos dure todo el sexenio.



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