Estamos frente a una grave tendencia
política
EL “POPULISMO” QUE
VIENE
Rogelio Martínez Vera
Hace muchos años tuvimos dos sexenios
de un “populismo” a ultranza en los
cuales, a los mexicanos nos fue como “en feria”. En efecto, los sexenios de
Echeverría y de López Portillo se caracterizaron por practicar al extremo la
tesis estatista, que nos llevó rápidamente al desastre económico. No creo que
ese sea el camino para nuestro país. El estatismo fue practicado en el pasado
reciente en Europa, en la Italia de Mussolini, en la Alemania de Hitler y en la
España de Francisco Franco y les fue muy mal a estos países. Ya México en
cierta forma había acudido a esos procedimientos en la dictadura de Porfirio
Díaz, que nunca sacó a los pobres de su postración, sino que, por el contrario,
los sumió a niveles muy cercanos a la esclavitud laboral (los famosos peones
“acasillados” de las haciendas y los trabajadores de empresas privadas, que
estaban carentes de todo derecho (recordemos a los trabajadores de Cananea y
Río Blanco). Todo esto lo veía muy bien el gobernante Díaz, porque consideraba
que lo que México necesitaba era: “orden, producción y progreso”
En época reciente, -de la cual,
muchos nos acordamos por haberla vivido-, con el mito de ayudar a las clases
populares a ser iguales frente a los ricos, a tener los mismos privilegios y
aún, mejores derechos, el Poder Público se apoderó de la dirección y a veces,
como sucedió en la llamada “Docena Trágica”, de Echeverría y López Portillo, de
numerosas unidades económicas de producción y de servicios, con el pretexto de
que en manos del Estado, esa riqueza, podría ser mejor y más equitativamente
distribuida. Craso error. Aumentó espectacularmente el número de pobres en el
país, en la medida en que las llamadas “empresas del Estado”, enriquecieron
grandemente a los burócratas de alto nivel que se encargaron de explotarlas
para su propio beneficio y el de quienes los habían designado ahí. El efecto que
se produjo hacía la población, fue totalmente contrario (recordemos en pleno
auge populista, que un encumbrado
político se atrevió a decir que: “Un político pobre, es un pobre político”.
Esta frase le dio paternidad a la corrupción gubernamental, identidad y “razón
de ser”. En lo sucesivo, ya nadie quiere ser un político pobre.
¿Con el candidato populista que se proyecta para el futuro
cercano del sexenio 2018-2024, volveremos a caer en los mismos errores del
pasado?
El estatismo (dirección económica absoluta
en manos del estado), no ha arrojado nunca buenos dividendos. El estatismo es
peor que el liberalismo y desde luego que el neoliberalismo. Esta es una tesis
aún más dañosa que el mismo socialismo, porque se coloca en una escala
intermedia en la que los oscuros intereses de los gobernantes, se ocultan bajo
el disfraz del “Bien del Pueblo”; peor aún, si a esto se le agrega el “populismo”, que es una degeneración de
aquél, se cae en la nefasta demagogia.
¿Con quienes piensa gobernar el
“moreno?. Seguramente con Ponce, el Tesorero del D.F., cuando este personaje
fue jefe de gobierno, que fue sorprendido derrochando en las mesas de los
casinos en Las Vegas, los dineros de los contribuyentes. ¿Seguramente con
Bejarano, el ”Señor de las Ligas”? Que fue filmado recibiendo sobornos de un
empresario y que guardó en una maleta el abultado número de billetes?
¿O seguramente será llamado a su lado
al señor Ebrard (el “Carnal”
Marcelo), quien está autoexiliado en Francia, por temor a que lo consignen
penalmente por cuantiosas sumas de dinero que -dicen-, que se malgastaron, cuando
fue Jefe de Gobierno en el D.F.? O, ¿Acaso invite también a colaborar a Clara
Brugada, la matrona de Iztapalapa o a “Juanito”,
de inolvidable y triste memoria?
En fin, el señor de “Morena” está
rodeado de algunos más, como el señor César Yáñez -de todas las confianzas del
viejo líder-, presunto responsable del delito de tráfico de influencias, y de
otras “preciadas joyas” Imaginémonos un gobierno integrado con estos
especímenes y otros más, igualmente ávidos, que ya no desean se políticos
pobres.
Aunque arribe a la Presidencia de la
República un Presidente “populista”
(la degeneración más cruel del estatismo), guiado por un falso optimismo de los
desheredados, que son mayoría en este sufrido país, tendrá éste, que cambiar
numerosos ordenamientos legales que están vigentes y para ello, necesitaría la
presencia de un Congreso afín a él. No creo que lo logre. Los “morenos” carecen
afortunadamente de la fuerza política suficiente para imponerse por número en
las cámaras y esto, esto nos puede salvar de otra oleada “populista”, como la que sufrimos en los años setenta, de infausta
memoria. Ojalá y esté yo en lo cierto.
Ahora bien, como están, como se
presentan los otros precandidatos a la presidencia de la Republica, creo que el
viejito “morenazo” es la opción menos peor; todo será cuestión de acotarlo,
vigilarlo y exigirle. No se trata de destruir, sino de reconstruir un país
sumamente dañado por los malos gobernantes y por las malas prácticas
gubernamentales. O, ustedes, como ven las cosas, queridos lectores?
Espero que a pesar de su edad, nos dure todo el sexenio.

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