sábado, 22 de octubre de 2016

Escasez de recursos públicos

SE INCREMENTAN LAS CARENCIAS ECONÓMICAS PÚBLICAS

Rogelio Martínez Vera

Para desgracia de todos nosotros,   el Gobierno Federal por fin, está exhibiendo sus carencias económicas, que ya se veían llegar, después de la fracasada reforma fiscal: Una disminución del gasto público, en el orden de 132 mil millones de pesos. Esta medida se fomenta en el proyecto de Presupuesto para el 2017.

Desde luego, la parte más afectada es PEMEX, sobre la que se ha  anunciado un recorte de 5,300 millones de dólares (100 mil millones de pesos, aproximadamente) y 32 mil millones de pesos en el Presupuesto del Gobierno Federal. Este inicio de problemas financieros para el Gobierno de la República ya se veía venir: la devaluación sostenida del peso en los últimos meses, la reforma fiscal más torpe de la últimas épocas y el derroche en el gasto público, tanto federal como en las entidades federativas y algunos municipios,  está motivando que México ingrese a una severa crisis de alcances incalculables, cuyos efectos van definitivamente a dañar gravemente la economía de los mexicanos, empezando, como empiezan todas las crisis de este tipo, por las clases sociales que menos tienen, hasta llegar a las clase pudientes, quienes por razón natural, sufrirán en una mínima parte el problema, puesto que el “daño” que se les causará, será el de ver reducidas sus cuantiosas ganancias a las que están acostumbrados.

La solicitud de financiamientos públicos ya está trabajando a marchas forzadas. Se incrementará la crecida deuda pública tanto interna como externa para sostener medianamente el gasto público. Desde luego, el Gobierno Federal tratará a toda costa, de sostener su creciente gasto corriente: aumenta día a día, la burocracia; se acaba de crear una flamante Secretaría de Cultura: Un Secretario, dos o tres subsecretarios, un Oficial Mayor y numerosos directores generales y de área, múltiples jefes de departamento, oficinas y secciones, con sueldo muy altos los jerarcas y con salarios nada despreciables los demás. Continuarán pletóricos los restaurantes de lujo de la Ciudad de México y de otras importantes ciudades del país, sobre todo, los de los centros turísticos. A ellos, seguirán concurriendo los que puedan pagar ese tipo de precios, sobre todo, la alta burocracia.

El problema que genera un alto desempleo ya llegó, y va a crecer. Pemex ha concluido sus negociaciones con varias empresas y ha despedido a miles de trabajadores. Se dieron muestras en estos dos últimos años, que se empezaba a terminar el nicho dorado de muchos petroleros; se jubilan aún, con altas pensiones, y heredaban a sus familiares o vendían a terceros, a precios muy altos, sus puestos (plantas) laborales. Ya no más. Ya ser trabajador petrolero no representará un privilegio, muchas veces inmerecido. Y, ¿Qué van a hacer los miles de trabajadores petroleros despedidos por doquier, sobre todo en los estados como: Veracruz, Tabasco, Campeche o Chiapas?, pues indudablemente contribuir al aumento de la crisis.

El Gobierno de Peña Nieto a mi juicio, aceleró la llegada brutal de esta crisis, cuando temerariamente se atrevió a llevar a cabo varias reformas simultáneas a la materia, financiera, fiscal, laboral, penal, educativa y desincorporación de una empresa que era la base de su economía: PEMEX. Actuando con un buen sentido de estadista, debió plantear la necesidad de todas estas reformas, y llevar a cabo durante su gobierno, sólo las más urgentes:  La fiscal (pero no para empeorarla como se hizo), y la educativa, pero bien planeada. La reforma constitucional, para poner el petróleo, en manos privadas, no debió hacerse, así como la reforma penal, que sólo le han costado al Gobierno Federal sumas millonarias, que está aún sin resultados o con muy pobres ventajas. ¿Qué el Presidente Peña movió a México? Claro que sí, pero ¿hacia dónde?

Todos estos problemas no pueden atribuirse sólo al desatino en el manejo de los asuntos públicos en el Gobierno. Se ha dicho y no sin fundamento, que está el mundo inmerso en una crisis económica global: Hace algunos años se demostró la falacia que representó el comunismo como tesis económica, y cayó estrepitosamente, para que las economías se fueran hacía el polo opuesto: un furibundo neloliberalismo, cuyo antecedente inmediato (el liberalismo), había probado su fracaso, comenzando su proceso de extinción o cambio al modelo económico intervencionista, a fines del siglo XIX  lo cual se consumó en el XX, cuando al inicio de esa centuria tuvieron  grandes éxitos las tesis socialistas. Ante las evidencias está ya presente, el absoluto fracaso del citado neoliberalismo.

No se contemplan a la vista, doctrinarios económicos que nos salven del naufragio mundial que ya tenemos encima. ¿Cuándo harán acto de presencia, los Adam Smith, David Ricardo, Carlos Marx, Federico Engels, John Maynard Keynes o Milton Fridman? Nadie lo sabe.


Luis Montes de Oca, Ramón Beteta, Antonio Ortíz Mena o Jesús Silva Herzog, en su papel de Secretarios de Hacienda, son de gratos recuerdos para México, por su sabiduría y buen tino, que tuvieron al frente de las finanzas nacionales.  

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