Escasez de recursos públicos
SE INCREMENTAN LAS
CARENCIAS ECONÓMICAS PÚBLICAS
Rogelio Martínez Vera
Para desgracia de todos nosotros, el
Gobierno Federal por fin, está exhibiendo sus carencias económicas, que ya se
veían llegar, después de la fracasada reforma fiscal: Una disminución del gasto
público, en el orden de 132 mil millones de pesos. Esta medida se fomenta en el
proyecto de Presupuesto para el 2017.
Desde luego, la parte más afectada es PEMEX, sobre la que se
ha anunciado un recorte de 5,300
millones de dólares (100 mil millones de pesos, aproximadamente) y 32 mil
millones de pesos en el Presupuesto del Gobierno Federal. Este inicio de
problemas financieros para el Gobierno de la República ya se veía venir: la
devaluación sostenida del peso en los últimos meses, la reforma fiscal más
torpe de la últimas épocas y el derroche en el gasto público, tanto federal
como en las entidades federativas y algunos municipios, está motivando que México ingrese a una
severa crisis de alcances incalculables, cuyos efectos van definitivamente a
dañar gravemente la economía de los mexicanos, empezando, como empiezan todas
las crisis de este tipo, por las clases sociales que menos tienen, hasta llegar
a las clase pudientes, quienes por razón natural, sufrirán en una mínima parte
el problema, puesto que el “daño” que se les causará, será el de ver reducidas
sus cuantiosas ganancias a las que están acostumbrados.
La solicitud de financiamientos públicos ya está trabajando a
marchas forzadas. Se incrementará la crecida deuda pública tanto interna como
externa para sostener medianamente el gasto público. Desde luego, el Gobierno
Federal tratará a toda costa, de sostener su creciente gasto corriente: aumenta
día a día, la burocracia; se acaba de crear una flamante Secretaría de Cultura:
Un Secretario, dos o tres subsecretarios, un Oficial Mayor y numerosos
directores generales y de área, múltiples jefes de departamento, oficinas y
secciones, con sueldo muy altos los jerarcas y con salarios nada despreciables
los demás. Continuarán pletóricos los restaurantes de lujo de la Ciudad de
México y de otras importantes ciudades del país, sobre todo, los de los centros
turísticos. A ellos, seguirán concurriendo los que puedan pagar ese tipo de
precios, sobre todo, la alta burocracia.
El problema que genera un alto desempleo ya llegó, y va a
crecer. Pemex ha concluido sus negociaciones con varias empresas y ha despedido
a miles de trabajadores. Se dieron muestras en estos dos últimos años, que se
empezaba a terminar el nicho dorado de muchos petroleros; se jubilan aún, con
altas pensiones, y heredaban a sus familiares o vendían a terceros, a precios
muy altos, sus puestos (plantas) laborales. Ya no más. Ya ser trabajador
petrolero no representará un privilegio, muchas veces inmerecido. Y, ¿Qué van a
hacer los miles de trabajadores petroleros despedidos por doquier, sobre todo
en los estados como: Veracruz, Tabasco, Campeche o Chiapas?, pues
indudablemente contribuir al aumento de la crisis.
El Gobierno de Peña Nieto a mi juicio, aceleró la llegada
brutal de esta crisis, cuando temerariamente se atrevió a llevar a cabo varias
reformas simultáneas a la materia, financiera, fiscal, laboral, penal,
educativa y desincorporación de una empresa que era la base de su economía:
PEMEX. Actuando con un buen sentido de estadista, debió plantear la necesidad
de todas estas reformas, y llevar a cabo durante su gobierno, sólo las más
urgentes: La fiscal (pero no para
empeorarla como se hizo), y la educativa, pero bien planeada. La reforma
constitucional, para poner el petróleo, en manos privadas, no debió hacerse, así
como la reforma penal, que sólo le han costado al Gobierno Federal sumas
millonarias, que está aún sin resultados o con muy pobres ventajas. ¿Qué el
Presidente Peña movió a México? Claro que sí, pero ¿hacia dónde?
Todos estos problemas no pueden atribuirse sólo al desatino
en el manejo de los asuntos públicos en el Gobierno. Se ha dicho y no sin
fundamento, que está el mundo inmerso en una crisis económica global: Hace
algunos años se demostró la falacia que representó el comunismo como tesis
económica, y cayó estrepitosamente, para que las economías se fueran hacía el polo
opuesto: un furibundo neloliberalismo,
cuyo antecedente inmediato (el liberalismo), había probado su fracaso, comenzando
su proceso de extinción o cambio al modelo económico intervencionista, a fines
del siglo XIX lo cual se consumó en el
XX, cuando al inicio de esa centuria tuvieron
grandes éxitos las tesis socialistas. Ante las evidencias está ya
presente, el absoluto fracaso del citado neoliberalismo.
No se contemplan a la vista, doctrinarios económicos que nos
salven del naufragio mundial que ya tenemos encima. ¿Cuándo harán acto de
presencia, los Adam Smith, David Ricardo, Carlos Marx, Federico Engels, John
Maynard Keynes o Milton Fridman? Nadie lo sabe.
Luis Montes de Oca, Ramón Beteta, Antonio Ortíz Mena o Jesús
Silva Herzog, en su papel de Secretarios de Hacienda, son de gratos recuerdos
para México, por su sabiduría y buen tino, que tuvieron al frente de las finanzas
nacionales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario