sábado, 29 de octubre de 2016


Caos en el fútbol mexicano


LEY PARA REGULAR EL DEPORTE PROFESIONAL

Rogelio Martínez vera
    
   
Constantemente, cada vez que nos asomamos al funcionamiento de la llamada “Federación Mexicana de Futbol”, integrada por un grupo de ricos hombres de empresa que manejan los destinos de este deporte profesional en México, nos percatamos de que éste es un verdadero negocio que arroja al año varios millones de pesos de utilidades; pero también nos damos cuenta que las acciones, tanto legales como ilegales que se toman ahí para ofrecer éste espectáculo al público, y sobre todo, para regular los derechos y obligaciones de los futbolistas, que son como la “materia prima” para desempeñarlo, son acciones violatorias de los ordenamientos legales que nos rigen es decir, se pasan por alto esos ordenamientos y consecuentemente, los propietarios de las empresas que son dueñas de los equipos, ya sean estas , personas morales o físicas, se rigen por sus propias reglas, como lo hace seguramente la organización empresarial que la encabeza (la llamada “Federación”). 

Es indudable que pasa lo mismo en el deporte profesional del béisbol y desde luego, en otros deportes profesionales, como el baloncesto, el boxeo o la lucha libre. Todas estas organizaciones se mueven en la penumbra. La autoridad no interviene ni tiene en muchos casos información integral sobre su organización y estructura y menos aún, en su funcionamiento. Es muy posible que las autoridades fiscales tengan también muy poco control en cuanto al cumplimiento de las obligaciones tributarias de estas empresas o personas involucradas. Nunca nos hemos enterado que alguna de estas federaciones, sociedades o personas que participan (directivos, funcionarios o deportistas), tengan alguna dificultad de carácter impositivo. Este tipo de deportes, sobre todo el futbol, está muy globalizado. Constantemente salen a jugar a otros países en torneos oficiales o simplemente, para ganar dinero, como meta exclusiva (los llamados “partidos moleros”, a los que alguna vez se ha referido el entrenador “Tuca Ferretti”). ¿Cómo y en qué condiciones salen y entran del país? ¿Qué pasa fiscalmente con las ganancias que obtienen? Nadie lo sabe, yo creo que ni el SAT, como organismo fiscal encargado de la recaudación.

Pero, todo eso palidece, frente a la situación jurídica que guardan los atletas participantes en todos estos deportes profesionales. Tienen ellos, una condición de ESCLAVOS, casi igual a la que tenían los gladiadores en el Circo Romano, hace dos mil años. Estos personajes se compran y se venden con una gran liberalidad por parte de los dueños de los equipos, los llamados agentes y representantes, ofrecen carne de deportistas, como si fueran objetos y no personas, esos agentes, se llevan altas comisiones por la venta de sus esclavos digo, atletas, sin que ninguna autoridad se detenga a investigar y reclamar nada. Todas estas situaciones desencadenan en una serie de violaciones a los derechos humanos de estos deportistas a los que se les obliga a cambiar de equipos, de ciudad, y hasta de país, sin mayores recatos ni consideraciones. Nadie hace nada, ni las autoridades competentes, ni siquiera la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, que está muy ocupada en defender los derechos de los delincuentes, ignorando en absoluto los derechos humanos de las víctimas o de sus familiares.

Hace más de sesenta años, allá por 1950, cuando recientemente se acababa de crear el profesionalismo en la liga mexicana de futbol, equipos como el América, el Atlas, el León, el Atlante y sobre todo el Guadalajara, protestaron por el exceso de extranjeros que militaban en los equipos. Las protestas se enderezaron sobre todo en contra del Asturias y el España, cuyos cuadros se integraban con nueve y hasta con diez u once extranjeros. Por esas fechas el entonces Presidente Alemán tomó cartas en el asunto y expidió un Decreto mediante el cual ordenó que en ningún equipo de futbol profesional podrían alinear simultáneamente más de cuatro extranjeros ello, para darles a los jugadores mexicanos las oportunidades que merecían en su propio país.

La vigencia de este Decreto, no quiso ser respetada por los equipos españoles de referencia y consecuentemente, se desafiliaron del futbol profesional; dieron por terminada su participación en la liga mexicana de futbol. Pero, eso ya pertenece al pasado. Sin tenerse noticia de que ese decreto hubiera sido derogado, simplemente dejo de observarse y ahora, se permite por los directivos de la “Federación”, que puedan alinearse hasta OCHO jugadores extranjeros en cada partido de futbol, sin que nadie se atreva a defender los derechos de los jugadores mexicanos en su propia patria. Estas y otras irregularidades existen en este sistema de competencia, que se desarrolla en tierra de nadie, en donde los directivos y los dueños de los equipos hacen lo que les venga en gana. Ahí no existen más leyes que las suyas.

¡Que época pasadas!, cuando el Gobierno se preocupaba por la legalidad. En esa época por ejemplo, en el entonces Distrito Federal funcionaba una Comisión de Box y Lucha, y al frente de ella estuvo casi vitaliciamente el escritor Luis Spota, que velaba por los intereses de los atletas; había igualmente,  una dirección de servicios médicos para estos deportistas, a cargo del inolvidable Dr. Gilberto Bolaños Cacho, que era un verdadero “ángel guardían” para cuidar la salud e integridad de los boxeadores y luchadores. Ahora, ahora ya no hay nada de esto. Algunos años después, en la época del gobierno de Echeverría este Presidente designó como "Alto Comisionado del Fútbol", a un financiero connotado: Gustavo Petricioli, pero éste careció en absoluto de facultades legales para ejercer sus tareas y consecuentemente, abandonó rápidamente el cargo más con pena que con gloria. Jamás el estado se volvió a ocupar de meter orden en esta cueva de Ali Babá.

Ahora, todo el deporte profesional se repite, es tierra de nadie.


Es por ello, que se hace necesaria la expedición de una Ley Federal del Deporte Profesional para regular de manera precisa estas actividades que por largos años (más de cien), ha permanecido en el limbo del derecho y de las leyes, en perjuicio fundamentalmente de los atletas, a pesar de que estos derechos ya están recogidos y regulados en diversos ordenamientos (la Constitución Política, el Código Civil, el Código de Comercio,  la Ley Federal del Trabajo y las leyes fiscales federales, principalmente, se hace necesario hacer énfasis sobre ello, en un ordenamiento legal específico.

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