Caos en el fútbol mexicano
LEY PARA REGULAR EL
DEPORTE PROFESIONAL
Rogelio Martínez vera
Constantemente, cada
vez que nos asomamos al funcionamiento de la llamada “Federación Mexicana de
Futbol”, integrada por un grupo de ricos hombres de empresa que manejan los
destinos de este deporte profesional en México, nos percatamos de que éste es
un verdadero negocio que arroja al año varios millones de pesos de utilidades;
pero también nos damos cuenta que las acciones, tanto legales como ilegales que
se toman ahí para ofrecer éste espectáculo al público, y sobre todo, para
regular los derechos y obligaciones de los futbolistas, que son como la
“materia prima” para desempeñarlo, son acciones violatorias de los
ordenamientos legales que nos rigen es decir, se pasan por alto esos
ordenamientos y consecuentemente, los propietarios de las empresas que son
dueñas de los equipos, ya sean estas , personas morales o físicas, se rigen por
sus propias reglas, como lo hace seguramente la organización empresarial que la
encabeza (la llamada “Federación”).
Es indudable que pasa lo mismo en el deporte profesional del
béisbol y desde luego, en otros deportes profesionales, como el baloncesto, el
boxeo o la lucha libre. Todas estas organizaciones se mueven en la penumbra. La
autoridad no interviene ni tiene en muchos casos información integral sobre su
organización y estructura y menos aún, en su funcionamiento. Es muy posible que
las autoridades fiscales tengan también muy poco control en cuanto al
cumplimiento de las obligaciones tributarias de estas empresas o personas
involucradas. Nunca nos hemos enterado que alguna de estas federaciones,
sociedades o personas que participan (directivos, funcionarios o deportistas),
tengan alguna dificultad de carácter impositivo. Este tipo de deportes, sobre
todo el futbol, está muy globalizado. Constantemente salen a jugar a otros
países en torneos oficiales o simplemente, para ganar dinero, como meta
exclusiva (los llamados “partidos moleros”, a los que alguna vez se ha referido
el entrenador “Tuca Ferretti”). ¿Cómo y en qué condiciones salen y entran del
país? ¿Qué pasa fiscalmente con las ganancias que obtienen? Nadie lo sabe, yo
creo que ni el SAT, como organismo fiscal encargado de la recaudación.
Pero, todo eso palidece, frente a la situación jurídica que
guardan los atletas participantes en todos estos deportes profesionales. Tienen
ellos, una condición de ESCLAVOS, casi igual a la que tenían los gladiadores en
el Circo Romano, hace dos mil años. Estos personajes se compran y se venden con
una gran liberalidad por parte de los dueños de los equipos, los llamados
agentes y representantes, ofrecen carne de deportistas, como si fueran objetos y
no personas, esos agentes, se llevan altas comisiones por la venta de sus esclavos digo, atletas, sin que ninguna
autoridad se detenga a investigar y reclamar nada. Todas estas situaciones
desencadenan en una serie de violaciones a los derechos humanos de estos
deportistas a los que se les obliga a cambiar de equipos, de ciudad, y hasta de
país, sin mayores recatos ni consideraciones. Nadie hace nada, ni las
autoridades competentes, ni siquiera la Comisión Nacional de los Derechos
Humanos, que está muy ocupada en defender los derechos de los delincuentes, ignorando en absoluto los derechos
humanos de las víctimas o de sus familiares.
Hace más de sesenta años, allá por 1950, cuando recientemente
se acababa de crear el profesionalismo en la liga mexicana de futbol, equipos
como el América, el Atlas, el León, el Atlante y sobre todo el Guadalajara,
protestaron por el exceso de extranjeros que militaban en los equipos. Las
protestas se enderezaron sobre todo en contra del Asturias y el España, cuyos
cuadros se integraban con nueve y hasta con diez u once extranjeros. Por esas
fechas el entonces Presidente Alemán tomó cartas en el asunto y expidió un Decreto mediante el cual ordenó que en
ningún equipo de futbol profesional podrían alinear simultáneamente más de cuatro
extranjeros ello, para darles a los jugadores mexicanos las oportunidades que
merecían en su propio país.
La vigencia de este Decreto, no quiso ser respetada por los
equipos españoles de referencia y consecuentemente, se desafiliaron del futbol
profesional; dieron por terminada su participación en la liga mexicana de
futbol. Pero, eso ya pertenece al pasado. Sin tenerse noticia de que ese
decreto hubiera sido derogado, simplemente dejo de observarse y ahora, se
permite por los directivos de la “Federación”, que puedan alinearse hasta OCHO
jugadores extranjeros en cada partido de futbol, sin que nadie se atreva a
defender los derechos de los jugadores mexicanos en su propia patria. Estas y
otras irregularidades existen en este sistema de competencia, que se desarrolla
en tierra de nadie, en donde los directivos y los dueños de los equipos hacen
lo que les venga en gana. Ahí no existen más leyes que las suyas.
¡Que época pasadas!, cuando el Gobierno se preocupaba por la
legalidad. En esa época por ejemplo, en el entonces Distrito Federal funcionaba
una Comisión de Box y Lucha, y al frente de ella estuvo casi vitaliciamente el
escritor Luis Spota, que velaba por los intereses de los atletas; había
igualmente, una dirección de servicios
médicos para estos deportistas, a cargo del inolvidable Dr. Gilberto Bolaños
Cacho, que era un verdadero “ángel guardían” para cuidar la salud e integridad
de los boxeadores y luchadores. Ahora, ahora ya no hay nada de esto. Algunos
años después, en la época del gobierno de Echeverría este Presidente designó
como "Alto Comisionado del Fútbol", a un financiero connotado: Gustavo
Petricioli, pero éste careció en absoluto de facultades legales para ejercer sus tareas
y consecuentemente, abandonó rápidamente el cargo más con pena que con gloria. Jamás el
estado se volvió a ocupar de meter orden en esta cueva de Ali Babá.
Ahora, todo el deporte profesional se repite, es tierra de nadie.
Es por ello, que se hace necesaria la expedición de una Ley Federal del Deporte Profesional
para regular de manera precisa estas actividades que por largos años (más de
cien), ha permanecido en el limbo del derecho y de las leyes, en perjuicio
fundamentalmente de los atletas, a pesar de que estos derechos ya están
recogidos y regulados en diversos ordenamientos (la Constitución Política, el
Código Civil, el Código de Comercio, la
Ley Federal del Trabajo y las leyes fiscales federales, principalmente, se hace
necesario hacer énfasis sobre ello, en un ordenamiento legal específico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario