ABSURDAS PETICIONES CONSTITUCIONALES EN CDMX
ROGELIO MARTINEZ VERA
Posturas y peticiones van y vienen en el seno del Constituyente de la flamante nueva entidad política llamada CDMX. Ahora mismo nos acabamos de enterar por medio de la prensa y las redes sociales, que los adolescentes de DIEZ Y SEIS AÑOS están solicitando que se les otorgue en dicha entidad la ciudadanía para que puedan ejercer sus derecho políticos, tanto de votar como de ser votados en la elecciones populares ¡Es increible! esta petición tanto los peticionarios, como incríble es la actitud de la la oficina del Constituyente que pudo haber recibido y mostrar beneplácito por tan temeraria y absurda petición.
Por el lado de la más elemental lógica: a los diez y seis años el individuo está plenamente colocado en la adolescencia es decir, carece de buen juicio y posee un criterio inmaduro para analizar, evaluar y tomar decisiones trascendentes, como son desde luego, las que se refieren a la materia política.
Por otra parte, la Carta Magna, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos señala claramente que la ciudadanía se adquiere a los DIEZ Y OCHO AÑOS CUMPLIDOS; en consecuencia, ninguna disposición de una Constitución local puede contravenir o violar el texto expreso de la llamada Carta Magna.
Esta posición sería no solamente improcedente sino anticonstitucional: al insertar este límite mínimo para la ciudadanía, actuando en forma contraria a cómo lo expresa nuestra Ley Suprema.
Esa razón es bastante para considerar absurda e incongruente esta posición, como lo serán cualesquiera otras que quieran insertarse en la nueva Constitución local, colocando en ella preceptos o no contemplados en el Pacto Federal, o que vayan expresamente en contra de sus postulados.
Si por ejemplo, en el proyecto de Constitución para la CDMX el flamante constituyente que está ahora sesionando, decidiera para esta entidad de la República, crear una Cámara de Senadores o tener su propia Suprema Corte de Justicia, sus propias aduanas para la importación y exportación de mercancías hacía su territorio o procedentes de ellas, sería ir abiertamente en contra de la Ley Suprema de la Nación Mexicana.
No pueden las autoridades locales ser autorizadas por su Constitución, a legislar por ejemplo: sobre armas de fuego, sobre moneda, sobre correos, telégrafos, bancos, seguros y fianzas; no puede implantar contribuciones a los recursos naturales, entre otras muchas atribuciones consignadas exclusivamente por la Carta Magna al Gobierno Federal.
Si el novel constituyente chilango se empeña en crear un ordenamiento constitucional que difiera en el Fondo con nuestra Ley Suprema, las controversias constitucionales ante la Corte Suprema por parte de los órganos de la Federación y los amparos interpuestos por los particulares, lloverán, como caídos del cielo en grandes cantidades. Estén ustedes seguros.
A menos, que la CDMX esté dispuesta a dar un paso definitivo y transformarse en una República Soberana.,....separada de la nación mexicana. Por mi parte, bienvenido este propósito, puesto que nos desharemos de un hijo gastador y baquetón, puesto que los recortes de los subsidios de la Federación no serán sólo en parte, sino que éstos se se extinguirán totalmente y el antiguo Distrito Federal tendrá que subsistir con sus propios ingresos. De seguro, éstos no les van a alcanzar para satisfacer las necesidades de sus "clientes" digo: habitantes.
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