Un aspecto del fracaso
educativo de México.
SECUNDARIAS Y
PREPARATORIAS. GRANDES FÁBRICAS DE MILUSOS
Todos sabemos que una de las más graves tragedias de la
mayoría de nuestra población económicamente activa que no posee al menos, un título profesional es que generalmente
sabe hacer de todo, pero que en realidad, no hace nada muy bien, con calidad de
excelencia. Esto se debe fundamentalmente a que en su juventud no recibió la
preparación necesaria para ser eficaz y eficiente y su actividad, lo mismo si se
habla de un mecánico automotriz, que de un plomero o de un carpintero. Estas
personas, como casi todas las que practican un oficio o inclusive alguna
actividad de tipo profesional, no reciben en su oportunidad una capacitación
adecuada, sino sólo la que medianamente adquieren en el aprendizaje y malas
prácticas de su actividad.
En México no nos causa ningún asombro, puesto que todos
sabemos que, que uno de los más importantes problemas económicos que padecemos,
es el consistente en que la mayoría de la población económicamente activa,
carece de los conocimientos suficientes para el desarrollo de su actividad, de
las capacidades que lo hagan apto para el desempeño de su empleo. Lo mismo
sucede desde un velador o portero de una empresa, hasta los altos ejecutivos de
la misma. En efecto, cuando una persona acude a solicitar empleo y afirma que
puede “hacer de todo”, ¡Ciudado!
Podemos estar frente a un “milusos” es decir, frente a una persona que dice
saber realizar varias actividades, porque en verdad, no está capacitado para
realizar ninguna.
Generalmente se piensa que las aptitudes para ganarse la vida
en un empleo, están ligadas con los conocimientos teóricos que adquiere en la
escuela secundaria o preparatoria y esto no es verdad. Tener un poco de
conocimientos básicos o complementarios sobre matemáticas, geografía, biología
gramática, historia o ciencias sociales, así como rudimentarios conocimientos
en idiomas o en computación, no capacita a nadie para realizar en la vida
productiva, alguna actividad en la cual se requieran ciertas habilidades. En
efecto, hay magníficos carpinteros, jardineros o plomeros o albañiles que son a
veces hasta semi analfabetas y sin embargo, en el desempeño de su actividad,
son muy buenos trabajadores; esas habilidades no se enseñan en esas escuelas,
sino que la persona la prende a lo largo de numerosos años de aprendizaje
práctico y gracias a su afán de adquirir esos conocimientos.
Si un egresado de una secundaria o preparatoria por ejemplo,
expresa que sabe computación o inglés o francés, bastará hacerle un sencillo
examen, para comprobar que no domina a veces, ni los programas básicos de
computación o no habla no traduce ninguno de estos idiomas es decir, con los
principios generalmente básicos que aprendieron en la escuela, no les permite
desempeñarse en las actividades que demandan las empresas.
En consecuencia, los egresados de secundarias o preparatorias
que abandonan sus estudios por cualquier causa y deciden incorporarse a una
actividad laboral, se encuentran frente a ese grave escollo: ¡No saben hacer
nada! En efecto, no les enseñaron a
desarrollar habilidades en áreas de conocimiento vinculadas directamente en la
vida práctica, y consecuentemente, ingresan en forma directa a las legiones de
jóvenes “ninis”, que ni estudian ni trabajan o bien, se incorporan a las filas
de los delincuentes ya sean estos organizados en bandas criminales, o actuando
en pequeños grupos y a veces, hasta de manera individual
Cuando esos jóvenes cuentan con buenos hábitos, aprendidos en
el seno familiar y desean ganarse la vida honradamente, se incorporan al comercio en forma directa o
como empleados de otros, sin grandes ganancias para resolver su vida de manera
independiente y ahí, poco a poco irán acumulando habilidades, hasta llegar
-algunos- a ser buenos empresarios, pero tal cosa la consiguen a base de
acumular fracasos y éxitos, a lo largo de varios y a veces, numerosos años de
esfuerzos, así como adquirir conocimientos técnicos en cursos de capacitación o
en forma de autoaprendizaje, hasta llegar a reunir las habilidades que les den
o desarrollen en ellos, las aptitudes que requiere su actividad. Si no hacen
todo esto, serán condenados a ser propietarios de un pequeño negocio que les de
lo necesario apenas para sobrevivir.
Esa es parte de la gran tragedia de la juventud en México. En
las secundarias o preparatorias no se les PREPARA en ninguna forma para salir a
hacer frente a la vida económicamente activa, en caso de que ya no puedan o
decidan no seguir estudiando. Los idiomas, aunque generalmente son materias
curriculares y consecuentemente llevan insertas un examen y una calificación,
el nivel de exigencia es muy bajo, los cual origina que, al terminar ese ciclo
escolar, el alumno generalmente no hable o no pueda traducir lo escrito en esos
idiomas. Cada vez con mayor frecuencia, las escuelas particulares ponen mayor
atención en relación con los idiomas, sobre todo porque si ese joven va a
continuar con estudios superiores, lo más probable es que requiera de esos
conocimientos de idiomas sobre los cuales le van a aplicar un examen previo
para ser admitido.
Es cierto, en algunas
muy pocas, escuelas (sobre todo, públicas) de estos niveles se les dan a
los alumnos cursos pertenecientes a
oficios o actividades que requieren cierta técnica como computación,
electricidad o carpinteria, pero los conocimientos adquiridos son rudimentarios y a veces, nulos, por falta
de buenos instructores o bien, porque son cursos que no forman parte de la
currícula, que no llevan inserta un calificación aprobatoria y consecuentemente, hay poca exigencia en
ellos, por considerarlos cursos suplementarios y por ende, ¡poco importantes!
Como algo que parece una novedad, desde hace algunos años se
implantaron ciertos cursos llamados generalmente: “Programa Emprendedor”, tanto en las escuelas preparatorias
como inclusive, en las profesionales. La
intención de este ”Programa”, es
inculcarle a los alumnos la idea de que no necesitan contratarse en una empresa
u organismo para poder ser económicamente activos, sino que pueden auto
emplearse es decir, ser productivos por ellos mismos, localizando y ejerciendo
alguna actividad independiente que les proporcione los medios de sobrevivencia
y el éxito económico.
Desgraciadamente, ese Programa
carece en muchos aspectos de bases y de
un sistema ordenado y técnicamente aceptable y además, es impartido generalmente por instructores
jóvenes que carecen de experiencias empresariales o hasta de conocimientos
técnicos, producto de su propia juventud, y que simplemente encontraron
ellos, en esta coyuntura, una forma de
autoemplearse o emplearse en una institución educativa que encontró aquí, la
forma de motivar a sus alumnos. La idea es buena, pero aún le falta mucho
desarrollo y l obtención de logros plausibles.
Esa es la gran tragedia de la educación secundaria y
preparatoria en México.