sábado, 22 de octubre de 2016

Entidad con indebidos privilegios

REDUCCIÓN DE SUBSIDIOS A LA CDMX
Rogelio Martínez Vera
Con sorpresa nos enteramos que, en el Proyecto de Presupuesto de Egresos para el gobierno federal, existe un enérgico recorte en diferentes Partidas, debido fundamentalmente, a que los ingresos federales no han crecido, por la baja productividad del país, que se refleja sin duda en una reducción notoria de sus ingresos fiscales. Además, el precio del petróleo no repunta y de ahí que los ingresos petroleros también se hayan drásticamente reducido. La deuda pública está muy elevada y ya resulta muy peligroso seguir soportando un crecido gasto público apoyado en créditos provenientes, tanto de instituciones bancarias del interior, como sobre todo de agencias financieras del exterior. En una palabra: el país luce a estas alturas, sumamente hipotecado y comprometido.

Ha sido por ello, que, en el paquete hacendario presentado para ser ejercido por el citado gobierno de la República para el próximo ejercicio fiscal, no se contempla ningún aumento de impuestos pero a cambio, se calcularon aumentos significativos a las gasolinas y a la energía eléctrica, para paliar en algo, la escasez de ingresos fiscales. Resultaba lógico en consecuencia, que los numerosos subsidios que otorga la Federación a cada una de las entidades federativas, tuvieran que verse sujetos a drásticas reducciones. Se analizó desde luego, cada situación y circunstancia y se hicieron los recortes en aquellos casos en los que se consideró menos grave la reducción de los citados subsidios.

En el caso de la CDMX, como se le llama a esta nueva entidad federativa que hace apenas poco tiempo se transformó en uno más de los Estados Libres y Soberanos de la República, era no sólo legalmente procedente, sino aconsejable, hacerle importantes reducciones en los voluminosos subsidios entregados habitualmente desde hace ya, muchos años, desde que esta entidad política era un departamento de estado que dependía política y económicamente del gobierno federal, puesto que el jefe de este ente político era designado y removido libremente por el Presidente de la República.

Hace un poco más de quince años, el antiguo Distrito Federal obtuvo una victoria política. Se volvió una entidad semiautónoma. Se reformó el artículo 120 de la Carta Magna y se le dio a la ciudadanía el derecho de elegir al Jefe de gobierno, a los delegados políticos y a una Asamblea Legislativa, pero en cierta medida, dependía esta entidad de los Poderes de la Federación.  El gobierno federal decidió continuar con un sistema exagerado de otorgamiento de subsidios al citado Distrito Federal subsidios que, desde luego, eran muy exagerados, en comparación con el resto de las entidades federativas. 

En efecto, mientras en los diferentes estados de la República, los sistemas de salud, educativos, de introducción, potabilización y distribución de agua, así como construcción de obras materiales como: construcción de centros escolares, alumbrado público, avenidas, drenajes y pavimentos, son costeados al menos, en una gran parte con recursos estatales, en el antiguo Distrito Federal, todos estos gastos corren hasta la fecha, a cargo del gobierno federal.

Si la Ciudad de México, que es el nombre oficial de esta entidad federativa que ya pasó, a partir del año pasado, a ser la número TREINTAY TRES de las entidades federativas de la República, resultaba lógico que ya no quedara por mayor tiempo gozando de exagerados subsidios para sus gastos públicos. En lo sucesivo, a partir del año que entra, la hacienda pública de esta entidad federativa (CDMX), tendrá que costear con sus ingresos fiscales propios, la mayor parte de su crecido gasto público. 

No se vale que esta entidad siga teniendo vida de entidad política rica, mientras que otros estados de la República, carecen de recursos para satisfacer sus gastos públicos más necesarios. Los susidios a las entidades federativas necesitadas de apoyos federales, no los pueden recibir, debido al uso y abuso del gasto público federal en lo que fue el Distrito Federal y ahora es la entidad política número treinta y tres. Existe un dicho mexicano exactamente aplicable a este absurdo caso de excepción: “Todos coludos, o todos rabones”.

Mientras el gobierno federal ha tenido inclusive, que recurrir a financiamientos para cubrir entre otras cosas, los subsidios otorgados a las  entidades federativas, por compromisos legalmente adquiridos, en los términos del Presupuesto de Egresos de cada año, el Gobierno de la ciudad capital se ha dedicado desde hace ya, varios lustros, a aplicar sus ingresos públicos, no a obras y servicios, sino a un supuesto gasto social consistente en dar becas, apoyos económicos, servicios públicos gratuitos o de bajo costo, al fin de que el gasto destinado a obras y servicios necesarios, “los ha cubierto siempre la Federación”.

En efecto, los ingresos públicos generados por aplicación de su propio sistema hacendario, se han destinado a un gasto público “clientelar”, a comprar conciencias de la gente, desde hace casi veinte años, desde que el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas fue elegido constitucionalmente como Jefe de Gobierno de esta entidad. Esa gente dice en todos los tonos: “Yo seguiré votando por los candidatos del Partido en el Poder, en la ciudad capital,  por que ellos, me dan numerosas ayudas que valen mucho dinero, y como no quiero arriesgarme a perderlas, mejor voto por los candidatos de ese partido político, sin importarme que sean ineptos o corruptos”. 

De eso se vanaglorian los perredistas y ahora, los del nuevo partido llamado Morena, que ha empezado a ejercer influencia en el gobierno de la Ciudad de México. Dicen que los candidatos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), los de Acción Nacional (PAN) o los de cualquier otro partido político, no tienen futuro en el gobierno de la capital de la República, “porque carecen de adeptos”. Yo me atrevería a decir: PORQUE CARECEN DE CLIENTES.

Considerando que indebidamente se ha exagerado en los subsidio a la ahora entidad federativa llamada Ciudad de México, el Ejecutivo Federal ha enviado un Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el año 2017,con una reducción del NOVENTA Y CINCO  por ciento en los subsidios otorgados a esta entidad, y esto ha causado entre sus gobernantes, sobre todo en le jefe de Gobierno, un ataque convulsivo. Se acaban o reducen los susidios federales al gobierno de la ciudad, y desde luego, se acabarán o  reducirán los apoyos y las dádivas otorgados a sus votantes, para que los sigan apoyando en cada elección.


No creo que esta Iniciativa de Presupuesto de Egresos prospere en los términos planteados por el Ejecutivo, en cuanto a esta drástica reducción de subsidios sobre todo, al gobierno de la capital de la República, pero si pienso que si se consigue una reducción al menos del CINCUENTA POR CIENTO, el Gobierno de esta ciudad se verá obligado a no ofrecer más, transporte urbano de bajo, muy bajo precio o inclusive, gratuito; a no otorgar “sin ton ni son”, numerosas becas y apoyos económicos a sus votantes, ni hacer fuertes erogaciones para ofrecer gratuitamente  festivales artísticos, deportivos y de otros tipos, para mantener de su lado a una legión de “votantes” interesados y convenencieros. Nada o poco, muy poco de esto se ofrece en las distintas ciudades del país, pero como en la CDMX, lo que sobra es el dinero, debido a los indebidos y abultados subsidios, pues….. si se puede continuar así -dicen-, “seguiremos teniendo de nuestro lado a nuestros votantes (clientes”).

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