Entidad con indebidos privilegios
REDUCCIÓN DE SUBSIDIOS
A LA CDMX
Rogelio Martínez Vera
Con sorpresa nos enteramos que, en el Proyecto de Presupuesto
de Egresos para el gobierno federal, existe un enérgico recorte en diferentes
Partidas, debido fundamentalmente, a que los ingresos federales no han crecido,
por la baja productividad del país, que se refleja sin duda en una reducción
notoria de sus ingresos fiscales. Además, el precio del petróleo no repunta y
de ahí que los ingresos petroleros también se hayan drásticamente reducido. La
deuda pública está muy elevada y ya resulta muy peligroso seguir soportando un
crecido gasto público apoyado en créditos provenientes, tanto de instituciones
bancarias del interior, como sobre todo de agencias financieras del exterior.
En una palabra: el país luce a estas
alturas, sumamente hipotecado y comprometido.
Ha sido por ello, que, en el paquete hacendario presentado para ser ejercido por el citado
gobierno de la República para el próximo ejercicio fiscal, no se contempla
ningún aumento de impuestos pero a cambio, se calcularon aumentos
significativos a las gasolinas y a la energía eléctrica, para paliar en algo,
la escasez de ingresos fiscales. Resultaba lógico en consecuencia, que los
numerosos subsidios que otorga la Federación a cada una de las entidades
federativas, tuvieran que verse sujetos a drásticas reducciones. Se analizó
desde luego, cada situación y circunstancia y se hicieron los recortes en
aquellos casos en los que se consideró menos grave la reducción de los citados
subsidios.
En el caso de la CDMX, como se le llama a esta nueva entidad
federativa que hace apenas poco tiempo se transformó en uno más de los Estados
Libres y Soberanos de la República, era no sólo legalmente procedente, sino
aconsejable, hacerle importantes reducciones en los voluminosos subsidios
entregados habitualmente desde hace ya, muchos años, desde que esta entidad
política era un departamento de estado que dependía política y económicamente
del gobierno federal, puesto que el jefe de este ente político era designado y
removido libremente por el Presidente de la República.
Hace un poco más de quince años, el antiguo Distrito Federal
obtuvo una victoria política. Se volvió una entidad semiautónoma. Se reformó el
artículo 120 de la Carta Magna y se le dio a la ciudadanía el derecho de elegir
al Jefe de gobierno, a los delegados políticos y a una Asamblea Legislativa,
pero en cierta medida, dependía esta entidad de los Poderes de la
Federación. El gobierno federal decidió
continuar con un sistema exagerado de otorgamiento de subsidios al citado
Distrito Federal subsidios que, desde luego, eran muy exagerados, en
comparación con el resto de las entidades federativas.
En efecto, mientras en los diferentes estados de la
República, los sistemas de salud, educativos, de introducción, potabilización y
distribución de agua, así como construcción de obras materiales como:
construcción de centros escolares, alumbrado público, avenidas, drenajes y
pavimentos, son costeados al menos, en una gran parte con recursos estatales,
en el antiguo Distrito Federal, todos estos gastos corren hasta la fecha,
a cargo del gobierno federal.
Si la Ciudad de México,
que es el nombre oficial de esta entidad federativa que ya pasó, a partir del
año pasado, a ser la número TREINTAY TRES de las entidades federativas de la
República, resultaba lógico que ya no quedara por mayor tiempo gozando de exagerados
subsidios para sus gastos públicos. En lo sucesivo, a partir del año que entra,
la hacienda pública de esta entidad federativa (CDMX), tendrá que costear con
sus ingresos fiscales propios, la mayor parte de su crecido gasto público.
No
se vale que esta entidad siga teniendo vida de entidad política rica, mientras
que otros estados de la República, carecen de recursos para satisfacer sus
gastos públicos más necesarios. Los susidios a las entidades federativas
necesitadas de apoyos federales, no los pueden recibir, debido al uso y abuso
del gasto público federal en lo que fue el Distrito Federal y ahora es la
entidad política número treinta y tres. Existe un dicho mexicano exactamente
aplicable a este absurdo caso de excepción: “Todos
coludos, o todos rabones”.
Mientras el gobierno federal ha tenido inclusive, que
recurrir a financiamientos para cubrir entre otras cosas, los subsidios
otorgados a las entidades federativas,
por compromisos legalmente adquiridos, en los términos del Presupuesto de
Egresos de cada año, el Gobierno de la ciudad capital se ha dedicado desde hace
ya, varios lustros, a aplicar sus ingresos públicos, no a obras y servicios,
sino a un supuesto gasto social
consistente en dar becas, apoyos económicos, servicios públicos gratuitos o de
bajo costo, al fin de que el gasto destinado a obras y servicios necesarios,
“los ha cubierto siempre la Federación”.
En efecto, los ingresos públicos generados por aplicación de
su propio sistema hacendario, se han destinado a un gasto público “clientelar”,
a comprar conciencias de la gente, desde hace casi veinte años, desde que el
Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas fue elegido constitucionalmente como Jefe de
Gobierno de esta entidad. Esa gente dice en todos los tonos: “Yo seguiré
votando por los candidatos del Partido en el Poder, en la ciudad capital, por que ellos, me dan numerosas ayudas que
valen mucho dinero, y como no quiero arriesgarme a perderlas, mejor voto por
los candidatos de ese partido político, sin importarme que sean ineptos o
corruptos”.
De eso se vanaglorian los perredistas y ahora, los del nuevo
partido llamado Morena, que ha empezado a ejercer influencia en el gobierno de
la Ciudad de México. Dicen que los candidatos del Partido Revolucionario
Institucional (PRI), los de Acción Nacional (PAN) o los de cualquier otro
partido político, no tienen futuro en el gobierno de la capital de la
República, “porque carecen de adeptos”. Yo me atrevería a decir: PORQUE CARECEN
DE CLIENTES.
Considerando que indebidamente se ha exagerado en los
subsidio a la ahora entidad federativa llamada Ciudad de México, el Ejecutivo
Federal ha enviado un Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para
el año 2017,con una reducción del NOVENTA Y CINCO por ciento en los subsidios otorgados a esta
entidad, y esto ha causado entre sus gobernantes, sobre todo en le jefe de
Gobierno, un ataque convulsivo. Se acaban o reducen los susidios federales al
gobierno de la ciudad, y desde luego, se acabarán o reducirán los apoyos y las dádivas otorgados
a sus votantes, para que los sigan apoyando en cada elección.
No creo que esta Iniciativa de Presupuesto de Egresos prospere
en los términos planteados por el Ejecutivo, en cuanto a esta drástica
reducción de subsidios sobre todo, al gobierno de la capital de la República,
pero si pienso que si se consigue una reducción al menos del CINCUENTA POR
CIENTO, el Gobierno de esta ciudad se verá obligado a no ofrecer más, transporte
urbano de bajo, muy bajo precio o inclusive, gratuito; a no otorgar “sin ton ni
son”, numerosas becas y apoyos económicos a sus votantes, ni hacer fuertes erogaciones
para ofrecer gratuitamente festivales
artísticos, deportivos y de otros tipos, para mantener de su lado a una legión
de “votantes” interesados y convenencieros. Nada o poco, muy poco de esto se
ofrece en las distintas ciudades del país, pero como en la CDMX, lo que sobra
es el dinero, debido a los indebidos y abultados subsidios, pues….. si se puede
continuar así -dicen-, “seguiremos
teniendo de nuestro lado a nuestros votantes (clientes”).
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