Es hora de despertar del sueño yanqui
A REAVIVAR EL
NACIONALISMO MEXICANO
Rogelio Martínez Vera
En 1960 el sociólogo Charles Wrigth Mills de nacionalidad
estadounidense escribió un valioso libro para América Latina titulado “Escucha, Yanqui” que habla de los grandes
capitales creados o fomentados, por la sociedad estadounidense-con el apoyo de
su gobierno-, desde luego. Fingiendo ser amigos, algunos estadounidenses
acumularon grandes fortunas explotando a todos, a todos sin excepción, los países
latinoamericanos, desde México hasta Argentina.
Se apropiaron para su provecho, una gran parte de los
recursos naturales pertenecientes a esas naciones, desde la minería y el
petróleo, hasta el cultivo de la tierra, pasando desde luego con la creación de
grandes trusts empresariales que
encontraron poca o ninguna resistencia. Anunciaban que ellos lo hacían para
“ayudar”. Los gobernantes, que fueron cómplices o ingenuos, colaboraron
eficazmente para ese fin. Algunas de estas empresas, ya satisfecha su ambición,
abandonaron a su suerte a esos países, dejándolos más empobrecidos que antes.
Las “United Fruit” fue un ejemplo patente de ello.
El escritor Francisco Martín Moreno escribió dos estupendos
libros llamados “México Negro” que llegó
hasta el momento en que el Presidente Cárdenas, -este sí, un verdadero
estadista-, expropió en 1938 las
empresas petroleras todas ellas, en manos de extranjeros, fundamentalmente
yanquis. Nos relata Francisco Martín
Moreno en su libro titulado “Las Cicatrices del Viento” como los capitalistas
estadounidenses, dejaron en los “puros huesos” a diferentes países de
Latinoamérica, incluido México.
Cesó en una gran
parte, su insaciable voluntad de enriquecerse cuando hubo furibundas protestas
en su contra. Por numerosas ciudades y pueblos de Latinoamérica empezaron a aparecer
de la noche a la mañana, “pintas” en las paredes visibles de las poblaciones,
la siguiente y lapidaria frase: “Yanquis,
go home”. Esta inmisericorde explotación, originó revoluciones como la
Castrista en Cuba, la Salvadoreña, la Nicaragüense o la Guatemalteca, para encarcelar o correr a los gobernantes
vende patrias.
México, el caso de México es especial frente a los Estados
Unidos de América; comenzó de lleno, después de la desaventurada acción de Antonio
López de Santa Anna en 1836, para recuperar
Tejas, que pertenecía al actual estado de Coahuila, que nos fue arrebatada
impunemente. En esa Guerra de
Intervención, terminamos perdiendo la mitad del territorio nacional
(California, Nuevo México, Arizona y Colorado, además de Tejas) debido al
abusivo Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848, cuando el gobierno yanqui nos amenazó con no retirar
a su ejército, si antes no suscribía nuestro país, ese tratado.
Todavía no se restañaban esas heridas, cuando nuevamente
Latinoamérica sufrió el embate estadounidense. James Monroe dio a conocer en
1867 al mundo que “América era sólo para los americanos” claro, ellos eran los
únicos americanos comprendidos en dicha frase. Todos los demás éramos
mexicanos, o guatemaltecos, brasileños o argentinos. Ese gentilicio se lo
aplicaron a cada uno de los países de Latinoamérica a quiénes de ninguna
manera consideraban como americanos,
este era y es un sinónimo “exclusivo” de los estadounidenses, según ellos.
En 1913 el embajador Henry Lane Wilson de infausto recuerdo,
se confabuló, con el apoyo de su gobierno y del usurpador Victoriano Huerta,
para derrocar y finalmente asesinar al Presidente Madero y al Vicepresidente
Pino Suárez.
En 1945 John Foster Dulles, tratando de sanar viejas heridas
con México, expidió y puso en práctica, la política del “Buen Vecino”. Claro se guardó para sí el verdadero
significado y alcances de esta política, puesto que, a partir de entonces, ellos son los vecinos y nosotros somos los
buenos.
Este es el preciso momento de decirle al señor Brut, digo
Trump, que si hay once millones de pobladores mexicanos, residentes
principalmente en los estados que nos fueron robados, ellos nos están haciendo
justicia a todos las nacionales de México, recuperando por medio de una
invasión pacífica, los territorios que fueron nuestros.
Que si algunos de ellos, según este individuo electo como
Presidente de aquél país (allá ellos), son violadores, narcotraficantes y
delincuentes, igualmente hay de los mismos entre los propios estadounidenses.
¿También los pretende expulsar del país de su nacionalidad? Que se los envíe a
Putin el máximo gobernante de Rusia, que es amigo de Brut digo: de Trump.
Reavivemos nuestro nacionalismo, olvidado desde la época de
Cárdenas. Somos un país soberano, independiente y LIBRE.
Evo Morales, el Presidente de Bolivia, acaba de expedir un
decreto para expulsar del país a los Mcdonald´s y a la Cocacola, argumentando
para ello, dos poderosas razones: Afectan gravemente la salud de los Bolivianos
y la economía de toda la nación. ¡Bravo Presidente! No le tembló el puño para
firmar dicho decreto.
En México en cambio, no va a suceder eso, el propio Trump,
digo Brut o como se llame, para el caso es lo mismo, ha prometido concentrar en
EUA, a todas las empresas de capital estadounidense radicadas en este país,
para que se concentren en el suyo y restituyan los empleos a los ciudadanos
“americanos”, que nosotros, los mexicanos, les
hemos quitado.
Si quiere, empezamos a hacerle la lista: Ford, Chevrolet,
Crysler, Walmart y todas las hamburgueserías que venden en medio de dos panes,
un cartón comprimido, y que dicen que son hamburguesas. Le ponemos en la lista:
Los Homme Deppots, que son propiedad del propio Brut, los Office Deppots y
otras numerosas empresas como Sears Robo de
México ¿Así se llama? Y otras muchas más. Es realmente larga la lista, pero con
gusto se la preparamos para su información.
Si de autos se trata, les sugiero a mis compatriotas que
mejor compren vehículos alemanes, británicos, suecos, franceses, italianos,
japoneses y koreanos. Son mejores que los hechos con capital americano. Que saquen las manos de
nuestro petróleo, embotelladoras, tabacaleras, cementeras, fábricas de fierro y
acero y otras muchas más.
Si no lo hace el próximo Presidente Brut, y si tenemos un próximo
gobierno honesto y nacionalista como el de Cárdenas, nosotros lo haremos. Yo
estoy puesto, como el más modesto mexicano de esta nación a la que tanto amo.
Saquemos con casta y claro, sin gobernantes mexicanos
corruptos este compromiso nacionalista que empezamos a enfrentar. Yo sé que es
mucho pedir, pero…..
A propósito: ¿Saben
cómo se les dicen a quiénes hablan varios idiomas?- ----Políglotas.
¿A Quiénes hablan dos idiomas?- Bilingües.
¿A quién habla uno sólo? Pues, se le llama: Gringo.
Es cierto, es momento de sacar la casta y hacer un esfuerzo para dejar de consumir en lo máximo posible los productos "gringos" y dejar de considerar como modelos sociales a las Kadarshian, Hilton y la propia familia Trump, cuya única característica -que no virtud- es tener dinero y como peor defecto poseer cerebros llenos de humo y vanalidades.
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